Nocividad, molestia y susceptibilidad al ruido

Vivimos en un planeta ruidoso

El oído humano, y el de todos los seres vivos que lo poseen, está capacitado para detectar sonidos en una gama de intensidades y unos rangos de frecuencias acordes con el ambiente sonoro existente en la naturaleza. Si el aparato auditivo tiene que soportar ruidos excesivos para los que no ha sido creado sufre una agresión que, si es severa, puede terminar por destruirle.

Nocividad y molestia del ruido

Nocividad es el riesgo estadístico de lesión por exposición al ruido. En la molestia intervienen factores subjetivos de carácter psicológico.


Se considera que el límite superior de tolerancia o aceptabilidad del ruido segun la OCDE es de 65 dB (equivalente diario).


La nocividad del ruido depende de varios factores, como son: el nivel de  intensidad, tiempo de exposición, frecuencia del ruido, intervalo entre las exposiciones, y el sujeto pasivo que recibe el ruido.


Existen diferencias notables en cuanto a la susceptibilidad del ruido según el sujeto, por lo que se deberá llevar un control periódico de la sensibilidad auditiva.

Susceptibilidad al ruido

Susceptibilidad es la propensión a lesión auditiva del sujeto receptor del ruido. Su medida resulta muy compleja.

 

Los músculos del oído medio no contribuyen de manera significativa a la protección del oído. La atenuación a las bajas frecuencias es eficaz, pero no así las altas frecuencias.

 

No obstante diremos que:

 

  • Las pérdidas auditivas de transmisión mayores de 30 dB en las frecuencias entre 600 y 4000 Hz tienen un efecto protector.
  • Los sujetos que no tienen pérdida de transmisión, pero con reflejo acústico ausente, son más susceptibles al ruido.
  • Cuando hay una variación importante del  umbral auditivo después de una exposición al ruido, es prudente tratar a esa persona como  más susceptible al ruido.

 

Gracias a las otoemisiones acústicas OEA podemos saber si se ha producido una lesión de las células ciliadas externas cuando aún es imposible detectarla con una audiometría tonal (desaparición del 20% de CCE), dándonos información precoz sobre la existencia de la lesión auditiva producida por ruido.

 

Con las OEA  también podemos saber si hay un fallo en el funcionamiento del sistema eferente auditivo a nivel olivococlear medial, responsable del mecanismo protector del oído. Si este falla, el sujeto es más susceptible ante el ruido.

Tratado de audiología E Salesa E Perelló A Bonavida



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