Entender conversaciones en ambientes ruidosos sigue siendo uno de los mayores retos para las personas con pérdida auditiva.
Los audífonos con inteligencia artificial pueden mejorar esta situación. A diferencia de los sistemas tradicionales de reducción de ruido, la IA permite analizar el entorno sonoro con mayor precisión e intentar separar mejor la voz del ruido de fondo.
Aun así, estos audífonos no eliminan el ruido por completo ni sustituyen una adaptación profesional. También pueden implicar mayor consumo de batería o un tamaño algo superior.
La conclusión es clara: la inteligencia artificial abre una vía muy interesante para mejorar la escucha en situaciones difíciles, pero su éxito depende de una valoración auditiva completa, una adaptación personalizada y un seguimiento profesional.
¿Pueden los audífonos con inteligencia artificial mejorar la escucha en ambientes con ruido?
Uno de los mayores retos para las personas con pérdida auditiva no es oír en silencio, sino entender conversaciones en entornos reales: restaurantes, reuniones familiares, cafeterías, viajes, salas con eco o lugares donde varias personas hablan al mismo tiempo. Esta dificultad, conocida como comprensión del habla en ruido, sigue siendo una de las principales quejas de muchos usuarios de audífonos.
Durante décadas, los audífonos han intentado resolver este problema mediante micrófonos direccionales y sistemas de reducción de ruido. Estos sistemas funcionan tratando de enfocar el sonido que llega desde delante de la persona y reduciendo el ruido procedente de otras direcciones. En situaciones controladas pueden ser muy útiles, pero la vida real es mucho más compleja: las personas se mueven, giran la cabeza, hablan desde distintos ángulos, el sonido rebota en paredes y mesas, y el ruido de fondo cambia constantemente.
El límite de los micrófonos direccionales tradicionales
Los micrófonos direccionales han sido una herramienta fundamental en audiología protésica. Sin embargo, tienen una limitación clara: dependen mucho de la dirección desde la que llega la voz. Si la persona que habla no está justo delante, si se mueve, o si el usuario gira la cabeza, la eficacia puede reducirse.
En condiciones realistas, el beneficio de los sistemas direccionales convencionales puede situarse aproximadamente entre 5 y 7 dB de reducción de ruido. Aunque pueda parecer una cifra pequeña, en pruebas de habla en ruido incluso una mejora de 1 dB en la relación señal/ruido puede ser clínicamente significativa y traducirse, según el contexto de la prueba, en una mejora apreciable en la comprensión verbal.
El problema es que la tecnología direccional parece haber llegado cerca de su techo de rendimiento. Por eso, la industria ha empezado a buscar nuevas estrategias.
La apuesta por la inteligencia artificial
Phonak comenzó en 2019 a invertir de forma más intensa en tecnología basada en redes neuronales profundas, conocidas como DNN por sus siglas en inglés. La idea no era simplemente amplificar más o dirigir mejor los micrófonos, sino utilizar procesamiento inteligente para intentar separar la voz del ruido de fondo en tiempo real.
Esta diferencia es importante. Un audífono convencional analiza el sonido, lo amplifica y aplica algoritmos de reducción de ruido. Un sistema basado en inteligencia artificial intenta reconocer patrones complejos en la señal sonora para distinguir qué parte corresponde al habla y qué parte corresponde al ruido.
En el caso de Phonak Audéo Sphere Infinio, esta tecnología se apoya en un chip específico llamado DEEPSONIC, diseñado para activar el sistema Spheric Speech Clarity. Este sistema está orientado a mejorar la claridad del habla en situaciones especialmente difíciles, como restaurantes, aeropuertos, reuniones familiares, cafeterías o ambientes de viaje.
El reto técnico: tamaño, energía y procesamiento en tiempo real
La inteligencia artificial aplicada al sonido exige una gran capacidad de procesamiento. El reto no era solo desarrollar un buen algoritmo, sino conseguir que ese procesamiento pudiera integrarse en un audífono pequeño, cómodo y capaz de funcionar durante todo el día.
Un audífono tiene restricciones muy exigentes: debe ser ligero, resistente, consumir poca batería, procesar el sonido con una latencia mínima y soportar humedad, sudor, manipulación diaria y años de uso.
Por eso, el avance no está únicamente en decir que el audífono “usa IA”, sino en haber desarrollado hardware específico capaz de llevar ese procesamiento a un dispositivo retroauricular real.
Resultados de laboratorio: una mejora prometedora en ruido
En sus pruebas estándar, Phonak Sphere obtuvo una puntuación muy alta en rendimiento con ruido de fondo: 4,4 sobre 5. Cuando se activó el modo específico de mejora del habla basado en DNN, el rendimiento alcanzó 4,7 sobre 5, el resultado más alto registrado hasta ese momento en pruebas adicionales de habla en ruido.
Ultra Sphere obtuvo una puntuación global de 4,58 sobre 5 en el SoundScore de HearAdvisor, con resultados especialmente sólidos en las situaciones de habla en ruido para las que esta tecnología fue diseñada.
Estos datos no significan que el audífono elimine por completo el problema del ruido. Ningún audífono puede convertir todos los entornos difíciles en situaciones fáciles. Pero sí apuntan a una mejora relevante en aquellos contextos donde los audífonos tradicionales suelen encontrar más limitaciones.
Un ejemplo real: oír cuando antes era imposible
Una persona con pérdida auditiva severa-profunda desde la infancia, durante un vuelo, en un ambiente muy ruidoso y sin estar mirando a la auxiliar de vuelo, consiguió entender una pregunta sencilla que en el pasado probablemente habría perdido por completo.
Este ejemplo no debe interpretarse como una prueba científica por sí solo, pero ilustra muy bien el objetivo de esta tecnología: no se trata únicamente de hacer que el sonido sea más limpio o más fuerte, sino de ayudar a acceder al habla en situaciones cotidianas donde históricamente los audífonos han tenido dificultades.
Los compromisos: no todo es ventaja
Hay que ser prudente y señalar los aspectos menos favorables. La tecnología basada en IA requiere más potencia de procesamiento y, por tanto, más consumo energético. Esto explica que el dispositivo sea más grande que muchos audífonos RIC modernos.
Además, no todos los usuarios toleran igual un audífono de mayor tamaño detrás de la oreja. Puede ser un factor importante en personas con orejas pequeñas, usuarios de gafas, pacientes con mucha sensibilidad al contacto o personas que priorizan la discreción estética.
Algunos pacientes necesitan acopladores personalizados, como los cShell, para evitar retroalimentación y conseguir una amplificación adecuada. Estos moldes pueden mejorar el rendimiento acústico, pero también pueden generar retos prácticos relacionados con el ajuste, la comodidad, la durabilidad de los cables o la compatibilidad con determinados cargadores.
En resumen: un audífono puede ser tecnológicamente excelente y, aun así, no ser la mejor opción para todos los pacientes.
Batería y evolución futura
Otro punto importante es la autonomía. El modo de IA más intensivo no está pensado necesariamente para funcionar durante todo el día, sino para situaciones auditivas especialmente complejas. Phonak indica que el modo Sphere puede alcanzar aproximadamente entre 10 y 11 horas de uso, frente a unas 7 horas en la versión anterior.
De cara al futuro, la evolución de esta tecnología dependerá en gran parte de la eficiencia energética. Si se consigue reducir el consumo o mejorar las baterías, este tipo de procesamiento avanzado podría integrarse en diseños más pequeños, discretos y flexibles.
Qué debe saber el usuario
- La conclusión más importante es que la inteligencia artificial no debe entenderse como algo que está de moda, sino como una herramienta que puede abrir una nueva etapa en la adaptación audioprotésica. El futuro de los audífonos no pasa solo por micrófonos mejores, sino por dispositivos capaces de analizar el entorno sonoro de forma más inteligente y separar la voz del ruido con mayor precisión.
- Aun así, conviene tener expectativas realistas. Estos audífonos no eliminan por completo el ruido ni garantizan una audición perfecta en cualquier situación. Lo que sí pueden ofrecer, en pacientes adecuados y con una correcta adaptación profesional, es una mejora significativa en escenarios donde muchas personas con pérdida auditiva se sienten aisladas: comidas familiares, reuniones, restaurantes, viajes o conversaciones en grupo.
- En Centro Auditivo Cuenca insistimos siempre en una idea: la tecnología es fundamental, pero la elección del audífono debe hacerse de forma personalizada. No existe un único audífono ideal para todo el mundo. Hay que valorar el tipo y grado de pérdida auditiva, la comprensión verbal, los entornos en los que se mueve cada persona, sus necesidades de comunicación, la anatomía del oído, la comodidad, la autonomía, la conectividad y las expectativas reales del paciente.
- La inteligencia artificial aplicada a los audífonos es una de las líneas más prometedoras de la audiología actual. Pero su verdadero valor aparece cuando se combina con una evaluación auditiva completa, una adaptación precisa y un seguimiento profesional continuado.
https://www.hearingtracker.com/news/hearing-in-background-noise-the-promise-of-ai-hearing-aids












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