De la fórmula NAL a NAL-NL3: cómo evoluciona la adaptación de audífonos hacia una mayor personalización

 

La adaptación de audífonos no consiste únicamente en “subir el volumen”. Detrás de una buena adaptación audioprotésica hay ciencia, medición, experiencia clínica y fórmulas de prescripción que ayudan a determinar cuánta amplificación necesita cada persona en cada frecuencia.

 

Uno de los sistemas de prescripción más importantes en audiología es el desarrollado por los National Acoustic Laboratories, conocidos como NAL. Durante décadas, sus fórmulas han servido como referencia internacional para ajustar audífonos de forma independiente, basada en evidencia científica y no vinculada a una marca concreta.

 

 

El artículo Evolving the philosophy: from the NAL rule to NAL-NL3, publicado en 2026 en el International Journal of Audiology, revisa precisamente esa evolución: desde las primeras reglas NAL hasta el nuevo enfoque NAL-NL3, una propuesta que mantiene la filosofía original, pero la amplía hacia una adaptación más flexible y personalizada.

 

 

La idea central de NAL: entender mejor sin que el sonido resulte incómodo

 

Desde sus primeras versiones, la filosofía NAL ha perseguido un objetivo clínico muy concreto: maximizar la inteligibilidad del habla manteniendo la sonoridad dentro de niveles normales o confortables.

Dicho de forma sencilla: el audífono debe ayudar a la persona a entender mejor, especialmente el habla, pero sin que el sonido resulte excesivo, molesto o artificial.

 

Este equilibrio es fundamental. Una adaptación con demasiada ganancia puede mejorar la audibilidad de algunos sonidos, pero también puede generar incomodidad, fatiga auditiva o rechazo al uso del audífono. Por el contrario, una adaptación demasiado conservadora puede ser cómoda, pero insuficiente para mejorar la comunicación.

 

 

Por eso, las fórmulas NAL no buscan simplemente amplificar más, sino amplificar de forma útil, controlada y clínicamente justificada.

 

 

De las fórmulas lineales a las no lineales

 

Las primeras reglas NAL, como NAL, NAL-R y NAL-RP, estaban pensadas para audífonos con una amplificación más lineal. En este tipo de adaptación, la ganancia aplicada era más estable, con menos variación según la intensidad del sonido de entrada.

 

Con la evolución tecnológica de los audífonos, especialmente con la llegada de la compresión de amplio rango dinámico, fue necesario desarrollar fórmulas más sofisticadas. Ahí aparecen NAL-NL1 y posteriormente NAL-NL2.

 

La sigla “NL” hace referencia a “non-linear”, es decir, no lineal. Esto significa que el audífono no amplifica todos los sonidos de la misma manera: puede aplicar distinta ganancia según la frecuencia y según el nivel de entrada del sonido.

 

 

Esto es especialmente importante porque muchas personas con pérdida auditiva neurosensorial no solo oyen menos, sino que además tienen reducido su rango dinámico auditivo: los sonidos suaves pueden no oírse, pero los sonidos intensos pueden resultar molestos con relativa facilidad. La compresión permite manejar mejor esa diferencia.

 

 

NAL-NL1 y NAL-NL2: inteligibilidad, sonoridad y variables del usuario

 

Con NAL-NL1, la prescripción se orientó a mejorar la inteligibilidad del habla utilizando modelos como el Speech Intelligibility Index, o SII, que estima cuánta información del habla está disponible y puede ser útil para el oyente.

 

Posteriormente, NAL-NL2 mantuvo ese objetivo, pero incorporó un enfoque más avanzado al combinar modelos de inteligibilidad y modelos de sonoridad. Además, introdujo ajustes empíricos derivados de estudios con usuarios, teniendo en cuenta factores como la experiencia previa con audífonos, la edad, el sexo o el tipo de adaptación.

 

 

Este punto es importante: NAL-NL2 ya no se limita a calcular una ganancia a partir del audiograma, sino que reconoce que dos personas con audiometrías parecidas pueden necesitar ajustes diferentes para obtener una adaptación satisfactoria.

 

 

¿Qué aporta NAL-NL3?

 

El nuevo sistema NAL-NL3 mantiene la filosofía clásica de NAL: mejorar la comprensión del habla sin sacrificar el confort auditivo. Sin embargo, introduce un cambio conceptual relevante: una estructura más modular.

 

Esto significa que NAL-NL3 no debe entenderse solo como “una nueva fórmula”, sino como un sistema de adaptación más amplio. Su prescripción principal continúa basándose en la evidencia acumulada por las fórmulas anteriores, pero añade módulos que permiten responder a necesidades clínicas más específicas.

 

Entre los conceptos destacados se encuentran los módulos orientados a situaciones como:

  • Personas con pérdidas auditivas mínimas o muy leves, pero con dificultades reales de comunicación.

  • Usuarios que necesitan mayor confort en ambientes ruidosos.

  • Casos en los que el audiograma no explica por completo las dificultades auditivas que refiere el paciente.

 

Este enfoque es muy relevante porque en la práctica clínica vemos con frecuencia que la audiometría tonal no siempre cuenta toda la historia. Hay personas con umbrales relativamente buenos que, sin embargo, tienen problemas importantes para entender en ruido, seguir conversaciones en grupo o escuchar con comodidad durante periodos prolongados.

 

 

El audiograma sigue siendo importante, pero no lo es todo

 

Uno de los mensajes más interesantes de esta evolución es que la adaptación de audífonos no puede depender únicamente del audiograma.

 

El audiograma sigue siendo una herramienta imprescindible: permite conocer los umbrales auditivos por frecuencia y establecer una base objetiva para la prescripción. Pero la experiencia auditiva real de una persona depende también de otros factores: la comprensión del habla en ruido, la tolerancia a determinados sonidos, el estilo de vida, la experiencia previa con audífonos y las necesidades comunicativas concretas.

 

 

NAL-NL3 parece avanzar precisamente en esa dirección: conservar una base científica sólida, pero permitir una adaptación más ajustada a la realidad funcional del paciente.

 

 

¿Por qué son importantes las fórmulas independientes?

 

Otro punto clave del artículo es la importancia de las fórmulas de prescripción independientes, basadas en evidencia y no vinculadas a fabricantes.

 

Cada fabricante de audífonos dispone de sus propios algoritmos y estrategias de ajuste, pero las fórmulas como NAL ofrecen un marco de referencia clínico externo. Esto permite al audioprotesista verificar si la amplificación que recibe el paciente se aproxima a unos objetivos reconocidos y validados científicamente.

 

En la práctica, esto resulta especialmente útil cuando se realizan medidas objetivas, como las medidas en oído real, que permiten comprobar qué nivel de sonido está llegando realmente al tímpano del paciente con el audífono colocado.

 

 

La tecnología del audífono es importante, pero también lo es, y mucho, cómo se adapta, se verifica y se ajusta en función de la respuesta real del usuario.

 

 

De una adaptación estándar a una adaptación más personalizada

 

La evolución de NAL hasta NAL-NL3 refleja un cambio más amplio en audiología: pasar de una adaptación basada principalmente en el grado de pérdida auditiva a una adaptación centrada en la persona.

 

Esto no significa abandonar la precisión técnica. Al contrario: significa utilizar la tecnología, las fórmulas de prescripción y la medición clínica para individualizar mejor cada caso.

 

Un mismo audiograma puede corresponder a dos personas con necesidades muy distintas. Una puede tener dificultades sobre todo en reuniones familiares; otra puede necesitar entender mejor en el trabajo; otra puede priorizar el confort porque los sonidos intensos le resultan especialmente molestos.

 

 

La adaptación audioprotésica moderna debe tener en cuenta todos estos factores.

 

 

Conclusión

 

El artículo sobre la evolución de la filosofía NAL hasta NAL-NL3 confirma una idea fundamental: adaptar audífonos no es simplemente amplificar sonidos, sino encontrar el equilibrio adecuado entre audibilidad, comprensión del habla y confort.

 

NAL-NL3 representa una evolución lógica de décadas de investigación. Mantiene la base clásica de la prescripción NAL, mejorar la inteligibilidad sin sobrepasar una sonoridad confortable, pero introduce una visión más modular y personalizada, capaz de responder a necesidades auditivas más diversas.

 

Para el paciente, esto se traduce en una idea sencilla pero muy importante: un buen audífono necesita una buena adaptación. Y una buena adaptación no se basa solo en la tecnología del dispositivo, sino en una valoración audiológica completa, una prescripción adecuada, verificación clínica y seguimiento profesional.

 

En audición, cada detalle cuenta. Y cuanto más precisa y personalizada sea la adaptación, mayores serán las posibilidades de que el paciente no solo oiga más, sino que entienda mejor y escuche con mayor comodidad en su vida diaria.

 

 

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