Estenosis de la arteria carótida y pérdida auditiva: una relación que conviene conocer

¿Puede la circulación sanguínea afectar a nuestra audición?. La posible relación entre la estenosis carotídea, la pérdida auditiva y los acúfenos.
¿Puede la circulación sanguínea afectar a nuestra audición?. La posible relación entre la estenosis carotídea, la pérdida auditiva y los acúfenos.

 

La pérdida de audición no siempre tiene su origen exclusivamente en el oído. Determinadas alteraciones cardiovasculares y cerebrovasculares también pueden afectar al funcionamiento del sistema auditivo. Una revisión sistemática publicada en 2026 en Acta Otorrinolaringológica Española analiza la posible relación entre la estenosis de la arteria carótida, la hipoacusia neurosensorial y los acúfenos.

 

 

Los autores concluyen que existe una evidencia creciente de que el estrechamiento de las arterias carótidas podría representar un factor de riesgo para el deterioro auditivo. No obstante, se trata de una asociación compleja y probablemente multifactorial, por lo que todavía se necesitan estudios más amplios para determinar con precisión su importancia clínica.

 

 

 

¿Qué es la estenosis de la arteria carótida?

 

Las arterias carótidas son los principales vasos sanguíneos encargados de transportar sangre y oxígeno hacia el cerebro y otras estructuras de la cabeza. La estenosis carotídea aparece cuando estas arterias se estrechan, normalmente como consecuencia de la acumulación de placas de ateroma en sus paredes.

 

Este proceso, conocido como aterosclerosis, puede reducir el flujo sanguíneo cerebral y aumentar el riesgo de sufrir un accidente isquémico transitorio o un ictus. En muchas personas, sin embargo, la enfermedad puede evolucionar inicialmente sin producir síntomas neurológicos evidentes.

 

 

¿Cómo puede afectar una alteración vascular a la audición?

 

El oído interno, y especialmente la cóclea, necesita un suministro sanguíneo constante para funcionar correctamente. Sus células sensoriales presentan una elevada actividad metabólica, pero dependen de una red vascular muy delicada y con escasa capacidad para compensar una interrupción del flujo sanguíneo.

 

Cuando disminuye la perfusión sanguínea, las estructuras cocleares pueden recibir menos oxígeno y nutrientes. Esta situación podría alterar el funcionamiento de las células ciliadas, de la estría vascular y de las vías nerviosas encargadas de transmitir la información auditiva hasta el cerebro.

 

La revisión identifica varios mecanismos que podrían explicar la relación entre la estenosis carotídea y la disfunción auditiva:

  • Reducción de la perfusión coclear y cerebral.

  • Isquemia o falta de oxígeno en las estructuras del oído interno.

  • Disfunción del endotelio, la capa interna que regula el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

  • Alteraciones de la microcirculación coclear.

  • Inflamación vascular y daño microvascular.

  • Aumento del estrés oxidativo.

  • Posibles interacciones anatómicas entre la circulación carotídea, la circulación cerebral y las vías auditivas.

Por tanto, la pérdida auditiva asociada a la enfermedad carotídea no parece responder a una única causa, sino a la combinación de distintos mecanismos vasculares, metabólicos y neurológicos.

 

 

¿Cómo se realizó la revisión?

 

Los investigadores efectuaron una revisión sistemática siguiendo las directrices internacionales PRISMA 2020 y registraron previamente el protocolo en la base de datos PROSPERO.

 

La búsqueda incluyó las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science y Google Scholar. Se analizaron estudios clínicos, revisiones sistemáticas e investigaciones experimentales que examinaran la relación entre la estenosis carotídea y la alteración auditiva.

Los trabajos incluidos utilizaron diferentes procedimientos diagnósticos, entre ellos:

  • Audiometría y otras pruebas de evaluación auditiva.

  • Ecografía Doppler de las arterias carótidas.

  • Angiografía.

  • Resonancia magnética.

  • Evaluación de parámetros vasculares y cerebrovasculares.

La calidad metodológica de los estudios se valoró mediante las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute. Finalmente, se incluyeron 26 investigaciones que cumplían los criterios establecidos.

 

 

Principales hallazgos

 

La revisión encontró una asociación repetida entre la estenosis de las arterias carótidas y determinadas alteraciones auditivas. Las manifestaciones observadas con mayor frecuencia fueron la hipoacusia neurosensorial, especialmente en las frecuencias agudas, y los acúfenos persistentes.

Uno de los aspectos más relevantes es que, en algunos pacientes, estos síntomas auditivos aparecieron antes que las manifestaciones neurológicas o cerebrovasculares más evidentes. Esto plantea la posibilidad de que una pérdida auditiva no explicada o un tinnitus persistente puedan constituir, en determinados casos, una señal precoz de compromiso vascular o isquemia cerebral.

Los estudios también muestran que las alteraciones auditivas parecen ser más frecuentes o intensas cuando la estenosis es grave, afecta a ambas carótidas o se combina con otros factores de riesgo vascular. No obstante, la relación exacta entre el porcentaje de estrechamiento arterial y el grado de pérdida auditiva todavía no está completamente definida.

 

 

¿Qué tipo de pérdida auditiva se observa?

 

La alteración descrita con mayor frecuencia es una hipoacusia neurosensorial, es decir, una pérdida auditiva relacionada con el oído interno o con las vías nerviosas auditivas.

En muchos casos, el deterioro afecta inicialmente a las frecuencias más agudas. Esto puede pasar relativamente desapercibido al principio, ya que la persona todavía puede detectar sonidos, pero comienza a tener más dificultades para comprender el habla, especialmente en situaciones con ruido de fondo.

 

También pueden aparecer:

  • Acúfenos o tinnitus persistentes.

  • Pérdida auditiva progresiva.

  • Episodios de pérdida auditiva súbita.

  • Dificultades para comprender el habla.

  • Posibles alteraciones del procesamiento auditivo cuando existe afectación de las vías cerebrales.

Estos síntomas no son específicos de la estenosis carotídea y pueden deberse a numerosas causas. Por ello, su presencia no permite diagnosticar por sí sola una enfermedad vascular.

 

 

La importancia de los factores de riesgo compartidos

 

La interpretación de esta relación resulta compleja porque la pérdida auditiva y la enfermedad carotídea comparten numerosos factores de riesgo:

  • Edad avanzada.

  • Hipertensión arterial.

  • Diabetes.

  • Colesterol elevado.

  • Tabaquismo.

  • Obesidad.

  • Enfermedad cardiovascular.

  • Aterosclerosis generalizada.

Estos factores pueden dañar simultáneamente las arterias de gran calibre y los pequeños vasos del oído interno. Por tanto, en algunos pacientes la estenosis carotídea podría contribuir directamente al deterioro auditivo, mientras que en otros ambas alteraciones podrían ser manifestaciones paralelas de una enfermedad vascular sistémica.

 

 

¿Cómo debería estudiarse al paciente?

 

Ante una pérdida auditiva inexplicada, una asimetría auditiva marcada, un acúfeno persistente o una pérdida súbita de audición, resulta fundamental realizar una evaluación audiológica y médica completa.

 

La valoración auditiva puede incluir:

  • Audiometría tonal.

  • Logoaudiometría.

  • Impedanciometría.

  • Otoemisiones acústicas.

  • Potenciales evocados auditivos, cuando estén indicados.

  • Pruebas de comprensión del habla en ruido.

Cuando existen antecedentes cardiovasculares, síntomas neurológicos o factores de riesgo importantes, el especialista médico puede considerar necesario estudiar también la circulación carotídea. La ecografía Doppler permite valorar de forma no invasiva el flujo sanguíneo y el grado de estrechamiento de las arterias. En determinados casos pueden utilizarse la angiografía, la tomografía computarizada o la resonancia magnética.

La revisión subraya la utilidad de combinar la evaluación audiológica con las pruebas vasculares y de imagen, ya que esta aproximación multidisciplinar puede mejorar la precisión diagnóstica.

 

 

¿Puede mejorar la audición al tratar la estenosis?

 

El tratamiento de la estenosis carotídea tiene como objetivo principal reducir el riesgo de ictus y otras complicaciones cerebrovasculares. Dependiendo de la gravedad y de las características del paciente, puede incluir:

  • Control de la presión arterial.

  • Tratamiento de la diabetes.

  • Reducción del colesterol.

  • Medicación antiagregante, cuando esté indicada.

  • Abandono del tabaco.

  • Ejercicio y alimentación saludable.

  • Endarterectomía carotídea.

  • Colocación de un stent carotídeo.

Algunos estudios incluidos en la revisión sugieren que la restauración del flujo sanguíneo mediante una endarterectomía o un procedimiento endovascular podría mejorar, al menos parcialmente, la función auditiva en determinados pacientes.

 

Sin embargo, esta posible mejoría no está garantizada. Dependerá del tiempo de evolución, del grado de lesión coclear o neurológica, de la gravedad de la estenosis y de la existencia de otros factores que afecten a la audición. El tratamiento vascular no debe plantearse exclusivamente para mejorar la capacidad auditiva, sino de acuerdo con las indicaciones neurológicas, cardiovasculares y quirúrgicas establecidas.

 

 

Limitaciones de la evidencia actual

 

Aunque la revisión encuentra una asociación consistente, los autores señalan que la evidencia disponible todavía presenta importantes limitaciones.

 

Los estudios analizados son heterogéneos: utilizan distintos criterios para definir la estenosis, diferentes pruebas auditivas y poblaciones de edades y características clínicas diversas. Además, muchos trabajos son observacionales, por lo que permiten identificar asociaciones, pero no demuestran de manera definitiva que la estenosis carotídea sea la causa directa de la pérdida auditiva.

 

También resulta difícil separar el efecto propio de la estenosis del provocado por la edad, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo o la aterosclerosis generalizada.

 

Por este motivo, serán necesarios estudios prospectivos, con muestras mayores, grupos de control adecuados y protocolos audiológicos y vasculares estandarizados. También deberá estudiarse si la evolución de la audición guarda una relación directa con el progreso de la enfermedad carotídea y si la revascularización produce una mejoría auditiva clínicamente significativa.

 

 

Implicaciones para la práctica clínica

 

La principal aportación de esta revisión es recordar que una alteración auditiva puede formar parte de un problema de salud más amplio. Cuando una pérdida auditiva no presenta una causa clara, especialmente si es súbita, asimétrica, progresiva o se acompaña de tinnitus persistente, conviene valorar los antecedentes médicos y los factores de riesgo vascular.

 

Esto no significa que todas las personas con hipoacusia o acúfenos deban someterse automáticamente a una ecografía carotídea. La indicación debe individualizarse y corresponder al médico responsable, teniendo en cuenta la historia clínica, la exploración y el perfil de riesgo del paciente.

 

Asimismo, la recomendación de realizar un cribado carotídeo rutinario ante síntomas auditivos inexplicados, planteada por los autores, debe interpretarse con cautela. Las recomendaciones generales sobre el cribado de la estenosis carotídea asintomática no aconsejan estudiar indiscriminadamente a toda la población. La decisión debe integrarse en una evaluación médica individualizada.

 

 

Conclusión

 

  • La estenosis de la arteria carótida podría contribuir a la pérdida auditiva neurosensorial y a la aparición de acúfenos mediante la reducción del flujo sanguíneo, la disfunción vascular y el daño de la microcirculación coclear.
  • La hipoacusia en frecuencias agudas y el tinnitus persistente pueden aparecer, en algunos casos, antes que los síntomas neurológicos más evidentes. Por ello, una alteración auditiva inexplicada merece una evaluación completa que no se limite exclusivamente al oído, especialmente cuando existen antecedentes o factores de riesgo cardiovascular.
  • La audición puede aportar información valiosa sobre el estado general de la persona. Cuidar la salud cardiovascular, controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol, evitar el tabaco y realizar revisiones auditivas periódicas son medidas importantes tanto para proteger el cerebro como para preservar la capacidad de oír y comunicarse.

 

En el Centro Auditivo Cuenca realizamos valoraciones audiológicas completas para identificar el tipo y el grado de pérdida auditiva. Cuando los resultados o los antecedentes clínicos hacen sospechar una causa médica o vascular, recomendamos la correspondiente valoración por el especialista.

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