¿Cómo se protege el oído interno frente a sonidos intensos? El reflejo estapedial

El reflejo estapedial como protector de los oídos frente al sonido intenso
El reflejo estapedial, protector de los oídos frente al sonido intenso

¿Cómo se protege el oído de los sonidos intensos?

El oído medio dispone de un sistema que se opone al paso de excesiva energía acústica al oído interno. Actúa entonces como una compuerta de seguridad, dejando pasar sólamente una parte de la energía sonora. 


Éste sistema de seguridad está compuesto por el músculo del estribo, que al contraerse le da mayor rigidez a la cadena de huesecillos (estribo, yunque, martillo), y a esta contracción involuntaria se le llama Reflejo Estapedial


Con la timpanometría (prueba audiológica que se realiza en el gabinete audioprotésico), uno de los valores obtenidos es el Reflejo Estapedial.  

 

  • En una persona normo oyente se consigue la contracción refleja del músculo del estribo estimulando el oído explorado con tonos puros de intensidad entre 70-100dB sobre su umbral auditivo.
  • Permite una primera orientación sobre el nivel de audición del sujeto (su presencia descarta al menos una hipoacusia severa o profunda) y aporta información sobre la integridad de las estructuras que intervienen; su análisis proporciona información sobre enfermedades que afectan la movilidad del sistema tímpano osicular, sobre la función del nervio facial y sobre la localización de procesos que afecten al tronco cerebral. 
  • Esta prueba solamente es útil por factores madurativos antes de los 7 meses de edad.
  • Cuando existe una hipoacúsia de transmisión mayor de 30 dB causada por una lesión en el oído medio, no se producirá el reflejo estapedial, y que el impedanciómetro no alcanzará el umbral necesario (max.100dB) para que se desencadene.
  • En la hipoacusia de percepción con reclutamiento el reflejo se producirá ante estímulos menos intensos de los habitualmente necesarios.

 

 

 

Audiología diagnóstica Miguel A. Crovetto de la Torre

Otología L.M. Gil-Carcedo L.A.Vallejo E.Gil-Carcedo

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