Evaluación audiológica del acúfeno: Acufenometría

Evaluación audiológica del acúfeno: Acufenometría.
Evaluación audiológica del acúfeno: Acufenometría.

Comenzaremos diciendo que el acúfeno es el tercer síntoma crónico más incapacitante que sufre la población adulta (McCombe et al, 2001).

 

Por definición, la acufenometría es el procedimiento con el que el audiólogo mide o cuantifica el acúfeno subjetivo, entendiéndose como acúfeno subjetivo aquel que el paciente percibe sin que haya una causa externa que lo produzca, y que sólo él puede percibir, ya que no se trata de un ruido real. En la mayoría de los casos está asociado a algún tipo de hipoacusia, pero también aparecen en pacientes con audición normal. Pueden ser causas de acúfenos subjetivos un problema en el oído interno, una lesión mandibular, un tapón de cerumen impactado, o alguna patología causada por medicamentos ototóxicos.

 

Para diferenciarlos de los acúfenos objetivos, diremos que estos están producidos por agentes físicos, como por ejemplo problemas vasculares, circulatorios, etc. Este tipo de acúfeno suele ser de fácil solución con medicación concreta. Las alucinaciones auditivas, como escuchar música o voces inexistentes, pertenecen a la patología psiquiátrica.

 

¿Cómo se realiza la acufenometría?

Comprende una serie de medidas para aproximarnos a la percepción que el paciente tiene de su acúfeno. Tiene un carácter diagnóstico imprescindible, ya que nos da una representación en el audiograma de la intensidad y la frecuencia del acúfeno.

 

Consiste en medir cuatro variables del acúfeno:

  • Frecuencia  
  • Intensidad
  • Nivel mínimo de enmascaramiento
  • Inhibición residual

Antes de comenzar debemos de realizar una audiometría tonal liminar, identificar el oído afecto del acúfeno, y el oído a estimular. En caso de acúfenos bilaterales, el oído del acúfeno es aquel que lo presenta más intenso o discapacitante. Si fueran bilaterales y simétricos, la decisión sería aleatoria.

 

El procedimiento comienza presentando en el oído del estímulo un tono a una intensidad identificable por el paciente. A partir de aquí presentaremos una comparación con dos frecuencias, y pediremos al paciente que seleccione la frecuencia que más se asemeje a su acúfeno. Comenzaremos comparando tonos de frecuencias muy diferentes, por ejemplo, 250 y 8000 Hz, cerrando poco a poco hasta localizar la frecuencia que se asemeje. Una vez obtenido el tono, volveremos a compararlo con las frecuencias anterior y posterior para eliminar la confusión frecuencial.

 

Una vez conseguida la identificación frecuencial, mediremos la intensidad. Para ello presentamos un tono en dicha frecuencia 5 dB por debajo del umbral, obviamente, el paciente no debe percibirlo. Desde ese punto, iremos subiendo de un en un decibelio, preguntando al paciente si la sensación de intensidad es similar a la de su acúfeno, hasta que perciba por los dos oídos su acúfeno y el tono que le presentamos a la misma intensidad.

 

Una vez conocemos frecuencia e intensidad, debemos realizar la comparación del tono con un ruido de banda estrecha (NBN) centrada en la frecuencia previamente obtenida. Tras estas últimas comparaciones, quedará fijada la intensidad y la frecuencia.

 

 

 

 

 

 

El nivel mínimo de enmascaramiento es la intensidad mínima en que un ruido de banda ancha enmascara (oculta u oscurece) el acúfeno. Antes de comenzar debemos conocer el umbral auditivo para el ruido de banda ancha o ruido blanco. Comenzamos presentando el ruido blanco monoaural o binauralmente (como regla general binauralmente si el acúfeno es binaural, unilateral si sólo afecta a un oído) a una intensidad 5 dB por debajo del umbral auditivo, incrementándolo en pasos de 1 dB. El paciente podrá escuchar nítidamente su acúfeno y el ruido enmascarante. Conforme aumentamos la intensidad, aparecerá un fenómeno especial en el que el acúfeno cambiará su timbre, sus cualidades, e incluso disminuirá su intensidad. Es el momento en que comienza el enmascaramiento parcial, denominado "mixing point". Si siguiéramos aumentando alcanzaríamos un punto en que el acúfeno deja de ser percibido. Este es el punto de enmascaramiento o supresión total. Aquellos pacientes que encuentran un enmascaramiento total cómodo, tendrán una buena aceptación del tratamiento sonoro.

 

La inhibición residual es la supresión del acúfeno tras la aplicación de un ruido, y una vez que este ruido ha cesado. Suele durar menos de cuatro minutos. Aplicaremos el ruido de banda ancha a una intensidad 10 dB superior al mínimo nivel de enmascaramiento, de forma continua durante un minuto y en ambos oídos. Sin explicarle al paciente lo que va a percibir, le preguntaremos al quitar el ruido si el acúfeno suena igual, menor, o diferente a como lo percibía antes. 

Existe inhibición residual es completa cuando deja de percibirlo en ambos oídos, parcial cuando reduce intensidad en uno o ambos oídos, negativa cuando no exista cambio alguno. 

 

Esta medida demuestra que el ruido blanco puede tener un beneficio para el paciente.

 

 

Ejemplo de ruido blanco 

 

 

Imagen FONOAUDIOLOGIAGENERALALEJANDRAIÑIGO

Audiología Teoría y Práctica Egea Ediciones

 

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